FINANCIAMIENTO

Enfrentando los aumentos tarifarios

Eficiencia Energética

La eficiencia energética constituye un medio ágil y económico para afrontar los aumentos de las tarifas de energía. Pero ¿cómo y cuánto podemos ahorrar con eficiencia energética? En esta nota, mostramos los números de algunos casos analizados y los valores reales que pueden lograrse con una adecuada gestión de la energía.

Desde comienzos de 2016 hemos asistido a un inédito aumento en las tarifas de energía eléctrica y gas natural. Mucho se ha dicho al respecto: hay quienes afirman que se trata de un “sinceramiento” de las tarifas ya que por mucho tiempo se pagaron precios insignificantes; en tanto que otros sostienen que los aumentos no están justificados y son excesivos.

No importa cuál sea nuestra postura al respecto, en cualquier caso estos nuevos costos han llegado para quedarse y debemos buscar la forma de afrontarlos.

Más aún, en el futuro seguiremos teniendo aumentos tarifarios. Así lo afirmó el Ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, quien dijo que "en adelante, el ajuste semestral será por inflación considerando el costo de vida, la variación de precios mayoristas y los salarios, aunque en la parte de generación todavía falta para poder recuperar el costo".

Ante esta realidad, serán cruciales las decisiones que tomemos de aquí en adelante, pues los costos de la energía constituyen, ahora sí, un gasto relevante que puede comprometer la continuidad de aquellos comercios e industrias que no sean capaces de adaptarse.

Es por ello que la primera herramienta de que disponemos para enfrentar los aumentos tarifarios es la eficiencia energética. Se trata de un recurso muy económico y de muy fácil implementación.

Ha dicho la Subsecretaria de Eficiencia Energética, Ing. Andrea Heins, que “la eficiencia energética es el recurso energético que todos poseen en abundancia, el más rápido y económico de implementar, impactando de manera positiva en la seguridad energética, el crecimiento económico y la reducción de emisiones”.

Hasta aquí, la descripción de la realidad, pero ¿cómo es posible reducir los costos de la energía en nuestro comercio, oficina o industria? ¿Cuánto podemos ahorrar? ¿Qué costos e inversiones hay que hacer?

Para responder estas preguntas recurrimos a casos de la realidad, con valores concretos.

 

Medianas demandas

El primer caso es el de un cliente denominado Tarifa Nro.2, o simplemente “T2”. Nos referimos a un emprendimiento de mediana demanda cuya potencia máxima se encuentra entre los 10kW y los 50kW. Podemos incluir en esta categoría a un inmenso número de emprendimientos, comercios, oficinas e industrias pequeñas y medianas. Por lo general, cualquier demanda que no sea residencial ni de una gran industria será un “T2”.

Este usuario tiene buenas razones para estar preocupado por los incrementos de la tarifa de energía eléctrica, entre el 2015 y el 2018 su factura se incrementó en más del 1000% (para que no haya dudas, ahora paga 10 veces lo que pagaba hace 3 años).

Se trata de un emprendimiento que no ha cambiado sus hábitos, el nivel de consumo de energía eléctrica es el mismo. Lo que cambió fue el cuadro tarifario aplicable. En 2015 su factura anual era de casi $34.000, mientras que para el 2018 debería desembolsar anualmente una suma superior a los $390.000.

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La pregunta obvia es ¿cómo puede hacer para bajar el costo de su facturación sin afectar la producción?

La respuesta también es obvia: con eficiencia energética.

A partir de una adecuada gestión de la energía, es posible reducir el monto de la factura de energía eléctrica. Esta mayor competitividad de costos se alcanza en forma escalonada, implementando en primer lugar las mejoras que requerían mínima o ninguna inversión y, en una segunda instancia, llevando adelante las mejoras en recambio de tecnología.

Eficiencia Energética

 

El impacto de la eficiencia energética es relevante y genera ahorros significativos en forma inmediata a la implementación de las mejoras. Como vemos, se produce un quiebre al implementar las mejoras y se hace notoria la diferencia entre el nuevo costo de energía eléctrica y lo que habría afrontado este usuario sin implementar eficiencia energética.

Entonces, en números ¿qué representa la eficiencia energética para este usuario? Un ahorro anual para el 2018 de aproximadamente $120.000.-

 

Grandes demandas

Pero también las industrias y los emprendimientos con mayor demanda de potencia han debido afrontar fuertes incrementos en el costo de la energía eléctrica.

Por ejemplo, tuvimos el caso de un usuario “T3” (esto es, con una demanda de potencia superior a los 50kW) que entre el 2015 y el 2018 sufrió un incremento del 770%.

Se trata, claramente, de industrias o comercios con alta demanda de potencia y energía. Y si bien ya en el 2015 el costo de energía eléctrica que consumía era relevante, los incrementos posteriores impactaron gravemente sobre su facturación.

Eficiencia Energética

También en este caso la eficiencia energética constituye un recurso indispensable para que el usuario no pierda competitividad.

Por las características del cliente, la implementación de mejoras con baja o nula inversión tiene un impacto marginal en el costo de la energía eléctrica. Sin embargo las mejoras derivadas del adecuado recambio tecnológico sí generan una importante reducción en el costo de la facturación.

 Eficiencia Energética

 

En función de la implementación escalonada de eficiencia energética encontramos que los ahorros anuales estarán –para el 2018- entre los $90.000 y los $350.000, según el momento en que se pongan en marcha las mejoras en recambio de tecnología. Es claro que la inversión en tecnología no siempre resulta fácil de abordar para un usuario, sin embargo, teniendo en cuenta el ahorro anual que puede lograrse con esa inversión (hasta $350.000) el margen de posibilidades es amplio. Más aún si se recurre a líneas de financiamiento específicamente orientadas a mejoras en eficiencia energéticas.

 

Gas natural

Pero no sólo la energía eléctrica sufrió incrementos significativos. También los usuarios de gas natural se las tienen que ver con aumentos que, en algunos casos, pueden llegar a poner en riesgo la continuidad del negocio o la fábrica.

Por ejemplo hemos visto el caso de un usuario “SP2”, esto es, un emprendimiento mediano, ubicado en el norte del Gran Buenos Aires, cuyo proceso no es especialmente complejo, pero utiliza una caldera para calefacción de sus productos. Desde el 2015 ha debido afrontar un aumento superior al 1300% del valor de la factura de gas natural (nuevamente, para evitar confusiones, aclaramos que paga más de 13 veces el valor del 2015).

Eficiencia Energética

Una vez más la eficiencia energética resulta ser el recurso más ágil y económico para enfrentar los aumentos tarifarios. En el caso del gas, la estacionalidad es determinante porque su consumo depende de la temperatura ambiente. Sin embargo, considerando el costo en forma anual, la eficiencia energética permite a este usuario generar ahorros que están entre los $30.000 y los $60.000 para el año 2018.

También en este caso hay mejoras que requieren baja o nula inversión y otras que implican un recambio tecnológico con una inversión mayor.

Eficiencia Energética

La puesta en marcha de las mejoras que requieran desembolsos deberá ser considerada en función del cashflow que resulte de su implementación. Por eso es muy importante consultar a especialistas que puedan determinar el quantum de los ahorros que se obtendrán así como también la rentabilidad de la inversión y el período de recupero. Así evitaremos incurrir en gastos que no sean rentables.

 

Conclusiones

Los aumentos tarifarios que se iniciaron a comienzos del 2016 tuvieron altibajos. Algunas medidas judiciales frenaron los aumentos durante algunos meses, pero finalmente la justicia convalidó los nuevos cuadros tarifarios y los usuarios debieron compensar esos meses en que tuvieron vigencia las medidas cautelares.

Es claro entonces que las tarifas ya no volverán a los valores del 2015, por el contrario, en el futuro tendremos aumentos de precio en forma semestral.

Es imprescindible enfrentar esta realidad y buscar medios creativos e innovadores que nos ayuden a compensar los aumentos tarifarios, sin que ello implique perder confort o, en el caso de los comercios e industrias, reducir la productividad.

Ha llegado la hora de la eficiencia energética. Ésta, complementada con las energías provenientes de fuentes renovables, nos ayudará a seguir siendo competitivos y al mismo tiempo reducir nuestra huella de carbono.

La eficiencia energética, adecuadamente gestionada por especialistas, será siempre una inversión rentable… y probablemente, sea hoy día la mejor inversión posible.

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